
Hay la definición verbal según el diccionario, cosa que no es el amor, obviamente. La palabra 'amor' no es el amor, como tampoco la palabra 'árbol' es el árbol. Eso es una cosa, y en eso están incluidos todos los símbolos, las palabras, las ideas sobre el amor. La otra es que únicamente podéis hallar el amor por la negación, sólo podéis descubrirlo a través de la negación. Y para descubrir, la mente tiene antes que librarse de la esclavitud a las palabras, las ideas y los símbolos. Esto es, para descubrir, tiene uno que eliminar todo lo que ha conocido sobre el amor. ¿No tenéis que eliminar todo lo conocido si queréis descubrir lo desconocido? ¿No tenéis que barrer todas vuestras ideas, por bellas que sean, todas vuestras tradiciones, por nobles que sean, para descubrir qué es Dios, para descubrir si hay Dios? Dios, esa inmensidad, tiene que ser incognoscible, no medible por la mente. De modo que el proceso de medición, comparación y reconocimiento debe ser descartado por completo, si uno quiere descubrir.
Del mismo modo, para saber, vivenciar, sentir lo que es el amor, la mente ha de estar libre para descubrir. Debe estar libre para sentirlo, para estar con él, sin la división del observador y lo observado. La mente ha de destruir por completo las limitaciones de la palabra; debe ver toda la implicación de la palabra: el amor pecaminoso y el amor divino; el amor que es respetable y el que es impuro; todos los edictos sociales, las sanciones y los tabúes que hemos puesto en torno a esa palabra. Y hacer eso ?amar a un comunista, amar a la muerte es una labor enormemente ardua, ¿no es así? Y el amor no es lo opuesto del odio, porque lo que es opuesto forma parte de su opuesto. Amar, comprender la brutalidad que existe en el mundo, la brutalidad del rico y del poderoso; ver una sonrisa en el rostro de un pobre hombre mientras vais por el camino, y ser feliz con esa persona: probad a hacerlo alguna vez, y veréis. Amar requiere una mente que esté siempre purgándose de las cosas que ha conocido, experimentado, acopiado, reunido, a las que se ha apegado. Así que no hay descripción de esa palabra; sólo hay su sentimiento, su totalidad.
Del libro "El estado creativo de la mente"
Del mismo modo, para saber, vivenciar, sentir lo que es el amor, la mente ha de estar libre para descubrir. Debe estar libre para sentirlo, para estar con él, sin la división del observador y lo observado. La mente ha de destruir por completo las limitaciones de la palabra; debe ver toda la implicación de la palabra: el amor pecaminoso y el amor divino; el amor que es respetable y el que es impuro; todos los edictos sociales, las sanciones y los tabúes que hemos puesto en torno a esa palabra. Y hacer eso ?amar a un comunista, amar a la muerte es una labor enormemente ardua, ¿no es así? Y el amor no es lo opuesto del odio, porque lo que es opuesto forma parte de su opuesto. Amar, comprender la brutalidad que existe en el mundo, la brutalidad del rico y del poderoso; ver una sonrisa en el rostro de un pobre hombre mientras vais por el camino, y ser feliz con esa persona: probad a hacerlo alguna vez, y veréis. Amar requiere una mente que esté siempre purgándose de las cosas que ha conocido, experimentado, acopiado, reunido, a las que se ha apegado. Así que no hay descripción de esa palabra; sólo hay su sentimiento, su totalidad.
Del libro "El estado creativo de la mente"
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