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La memoria niega el amor


¿Es posible amar sin pensar? ¿Qué entendemos por pensar? El pensar es una respuesta a recuerdos de dolor y placer. No existe un pensar sin el residuo que deja la experiencia incompleta. El amor es diferente de la emoción y el sentimentalismo. El amor no puede ser introducido en el campo del pensamiento, mientras que sí pueden serlo el sentimentalismo y las emociones. El amor es una llama sin humo, siempre fresca, creativa, jubilosa. Un amor así es peligroso para la sociedad, para las relaciones. Por lo tanto, el pensamiento penetra en él, lo modifica, lo guía, lo legaliza, lo saca de su condición peligrosa; entonces uno puede vivir con él. ¡No sabe usted que cuando uno ama de verdad a alguien, ama a toda la humanidad? ¿No sabe cuán peligroso es amar al ser humano? Entonces, no hay barreras ni nacionalidades; entonces, no hay ansia de poder y de posición, y las cosas asumen sus valores exactos. Un hombre así es un peligro para la sociedad.

Para que el amor exista, debe llegar a su fin el proceso de la memoria. La memoria surge sólo cuando la experiencia no es plena y completamente comprendida. La memoria es tan sólo el residuo de la experiencia; es el resultado de un reto que no comprendemos en su totalidad. La vida es un proceso de reto y respuesta.

El reto es siempre nuevo, pero la respuesta es siempre vieja. Esta respuesta, que es el condicionamiento, que es una consecuencia del pasado, debe ser comprendida y no disciplinada o condenada. Eso significa vivir cada día de nuevo, en plenitud, completamente. Este vivir completo es posible sólo cuando hay amor, cuando nuestro corazón está lleno, no de palabras ni de cosas elaboradas por la mente. Sólo donde hay amor deja de actuar la memoria psicológica; entonces cada movimiento es un renacer.

De "El libro de la vida"

El amor, el dolor





¿Puede el amor contener el odio? ¿O el odio nada tiene que ver con el amor y, por lo tanto, no existe relación alguna entre ambos, de manera que no pueden pelear el uno contra el otro? Es importante que comprendan esta pregunta, que la investiguen. Ustedes siempre dicen: "No he sido bueno hoy, pero seré bueno mañana", u "hoy me he enojado, pero mañana no me enojaré". Ésta es la relación relativa que hay entre el bien y el mal. El amor no tiene nada que ver con los celos; el amor no tiene nada que ver con el odio. Donde hay odio, ansiedad, placer, etcétera, el amor no puede existir. Quien les habla duda de que ustedes amen en absoluto a alguien.

¿Qué es el amor? ¿Cómo surge? ¿Se formulan realmente esa pregunta o yo la estoy formulando por ustedes? ¿Puede el amor existir donde hay pesar? Casi todos nosotros experimentamos pesar de una u otra clase: al fallar en un examen, al fracasar y no lograr éxito en los negocios o en la política o en la relación con nuestra esposa o con alguien que ocupa una posición elevada ?quien puede ser nuestro gurú o alguna otra figura imaginaria-. Por eso, cuando no pueden conseguir su propósito se deprimen, están apesadumbrados. O están apesadumbrados porque viven en una pequeña e insignificante aldea y no saben leer ni escribir, no saben manejar un automóvil, carecen de un baño caliente o llevan puesta una tela sucia. El hombre que ocupa una elevada posición en la escala social, también sufre.

Así que todos en esta tierra, todos, desde el más rico al más pobre, desde el más poderoso al menos poderoso, sufren. El sufrimiento no es de uno, porque todos sufren. No es mi sufrimiento. No se si comprenden esto. Mi hijo muere y yo quedo terriblemente trastornado. Lloro y digo: "Dios mío, he perdido a mi hijo", y eso se convierte en un problema perpetuo. Lloro cada vez que veo a un niño o a una niña. Y experimento el dolor, la pena de la soledad.

Si hay dolor, no hay amor. Por favor, comprendan esto. Si yo sufro, sufro y sufro, eso es parte de la autocompasión, del mórbido interés por mí mismo; es pensar que "mi dolor es diferente de su dolor", igual que "mi gurú es más poderoso que su gurú" o "mi dios es diferente de su dios". ¿Hay, pues, una terminación para el dolor? ¿O la humanidad tiene que experimentar este dolor toda su vida? Quien les habla dice que el dolor puede terminar. De lo contrario, no hay amor. Estoy derramando lágrimas todo el tiempo. Sufro, y viene usted y me dice: "Todos los seres humanos en la tierra sufren; no es su sufrimiento, todos lo compartimos". Yo me niego a aceptar tal declaración porque amo mi dolor, soy feliz en mi dolor y deseo separarme en mi dolor.
Para alcanzar una percepción de esto, se requiere muchísima investigación, persuasión, discusión, decir: "No es completamente mi dolor.

Tengo un poquito de él, pero no es enteramente mío". Eso significa ausencia de autocompasión, y significa que uno está compartiendo realmente la carga del dolor con todo el resto de la humanidad. Prosiga usted, señor, piense en ello, mírelo; usted forma parte de la humanidad, no está separado de ella. Puede tener una posición mejor, mejores títulos, más dinero, pero forma parte de la humanidad, su conciencia es parte de la humanidad. Su conciencia contiene todas las cosas sobre las que usted ha pensado, las que ha imaginado, temido, etc. Su conciencia es eso, y eso es también la conciencia de la humanidad.

La humanidad derrama lágrimas, siente miedo, dolor, aflicción, ansiedad, incertidumbre, confusión. Todos los seres humanos en la tierra experimentan esto, y usted es como los demás. Así que no son ustedes individuos. Yo se que mi cuerpo es diferente de su cuerpo ?usted es una mujer, yo soy un hombre-, pero estamos en el mundo como una unidad. Cuando usted siente esa relación, usted es el resto de la humanidad. Entonces ocurre algo por completo diferente, no sólo palabras, imaginaciones, sino la percepción de ello, la inmensidad de ello.

Del libro "El futuro es hoy"


Acerca del Amor





Hay la definición verbal según el diccionario, cosa que no es el amor, obviamente. La palabra 'amor' no es el amor, como tampoco la palabra 'árbol' es el árbol. Eso es una cosa, y en eso están incluidos todos los símbolos, las palabras, las ideas sobre el amor. La otra es que únicamente podéis hallar el amor por la negación, sólo podéis descubrirlo a través de la negación. Y para descubrir, la mente tiene antes que librarse de la esclavitud a las palabras, las ideas y los símbolos. Esto es, para descubrir, tiene uno que eliminar todo lo que ha conocido sobre el amor. ¿No tenéis que eliminar todo lo conocido si queréis descubrir lo desconocido? ¿No tenéis que barrer todas vuestras ideas, por bellas que sean, todas vuestras tradiciones, por nobles que sean, para descubrir qué es Dios, para descubrir si hay Dios? Dios, esa inmensidad, tiene que ser incognoscible, no medible por la mente. De modo que el proceso de medición, comparación y reconocimiento debe ser descartado por completo, si uno quiere descubrir.

Del mismo modo, para saber, vivenciar, sentir lo que es el amor, la mente ha de estar libre para descubrir. Debe estar libre para sentirlo, para estar con él, sin la división del observador y lo observado. La mente ha de destruir por completo las limitaciones de la palabra; debe ver toda la implicación de la palabra: el amor pecaminoso y el amor divino; el amor que es respetable y el que es impuro; todos los edictos sociales, las sanciones y los tabúes que hemos puesto en torno a esa palabra. Y hacer eso ?amar a un comunista, amar a la muerte es una labor enormemente ardua, ¿no es así? Y el amor no es lo opuesto del odio, porque lo que es opuesto forma parte de su opuesto. Amar, comprender la brutalidad que existe en el mundo, la brutalidad del rico y del poderoso; ver una sonrisa en el rostro de un pobre hombre mientras vais por el camino, y ser feliz con esa persona: probad a hacerlo alguna vez, y veréis. Amar requiere una mente que esté siempre purgándose de las cosas que ha conocido, experimentado, acopiado, reunido, a las que se ha apegado. Así que no hay descripción de esa palabra; sólo hay su sentimiento, su totalidad.

Del libro "El estado creativo de la mente"


Los jóvenes y el Amor




¿No es acaso muy importante, mientras somos jóvenes, que se nos ame y también saber qué significa amar? Pero me parece que muy pocos de nosotros amamos o somos amados. Y creo que es esencial, mientras somos jóvenes, investigar este problema muy seriamente y comprenderlo; porque entonces quizá podamos ser lo bastante sensibles como para sentir amor, conocer su cualidad, su perfume, de modo que cuando crezcamos éste no sea completamente destruido. Consideremos, pues, esta cuestión.

¿Qué significa amar? ¿Es un ideal, algo lejano, inalcanzable? ¿O puede ser sentido por cada uno de nosotros, en raros momentos del día? Tener la cualidad de la simpatía, de la comprensión, ayudar a alguien naturalmente sin ningún motivo, ser espontáneamente amable, cuidar con esmero una planta o un perro, ser compasivo con el aldeano, generoso con el amigo, con un vecino, ¿no es esto lo que entendemos por amor? ¿No es el amor un estado en el que no hay sentido alguno de resentimiento sino una perpetua indulgencia? ¿Acaso no es posible sentir esto mientras somos jóvenes?

Muchos de nosotros experimentamos este sentimiento en la juventud: un súbito flujo de simpatía por el aldeano, por un perro, por aquellos que son pequeños o desvalidos. ¿No deberíamos tender constantemente a eso? ¿No deberían ustedes dedicar alguna parte del día para ayudar a otro, para cuidar un árbol o un jardín, para ayudar en la casa o en la posada, de modo que cuando alcancen la madurez sepan lo que significa ser naturalmente considerados, sin esfuerzo ni motivo alguno? ¿No deberían tener esta calidad del verdadero afecto?

El verdadero afecto no puede generarse artificialmente, tenemos que sentirlo, y también deben sentirlo sus tutores, sus padres, sus maestros. Muy pocas personas sienten verdadero afecto; están demasiado interesadas en sus realizaciones personales, en sus anhelos, en sus conocimientos, en su éxito. Dan a lo que han hecho y a lo que desean hacer, una importancia tan colosal que finalmente las destruye.

Por eso es muy importante, mientras son jóvenes, que se ocupen de las habitaciones o cuiden una cantidad de árboles que ustedes mismos hayan plantado o vayan a asistir a un amigo enfermo, de modo que haya un sutil sentimiento de simpatía, de interés, de generosidad -generosidad auténtica que no es de la mente y que les hace querer compartir con alguien cualquier cosa que puedan poseer, por pequeña que sea-. Si no tienen este sentimiento de amor, de generosidad, de bondad, de delicadeza, mientras son jóvenes, será muy difícil que lo tengan cuando sean mayores; pero si empiezan a tenerlo ahora, entonces tal vez podrán despertarlo en otros.

El Arte de Vivir