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El proceso de nuestro pensar


Supongamos que usted jamás hubiese leído un libro, religioso o filosófico, y tuviera que descubrir el sentido, el significado de la vida. ¿Cómo procedería al respecto? Suponga que no hubiese Maestros, ni organizaciones religiosas, ni el Buda, ni Cristo, y usted tuviera que empezar desde el principio, ¿cómo emprendería esa tarea? Ante todo, tendría que comprender su proceso del pensar, ¿no es así?, y no proyectarse a sí mismo, no proyectar sus pensamientos hacia el futuro, creando a un Dios de su agrado; eso sería demasiado infantil. Así que primero tendría que comprender el proceso de su propio pensar. Ése es el único modo de descubrir algo nuevo, ¿verdad?

Cuando decimos que el aprendizaje o el conocimiento es una traba, un obstáculo, no estamos incluyendo el conocimiento tecnológico ?cómo conducir un auto, cómo hacer funcionar una maquinaria- o la eficiencia que trae el conocimiento. Tenemos en mente algo muy distinto: ese sentido de felicidad creadora que ninguna cantidad de conocimiento o estudio puede traer consigo. Ser creativo en el más genuino sentido de esa palabra es estar libre de instante en instante, porque el pasado es lo que continuamente ensombrece el presente.

Aferrarse tan sólo a la información, a las experiencias de otros, a lo que alguien ha dicho, por importante que sea, y tratar de aproximar a eso la propia acción, todo ello es conocimiento, ¿verdad? Pero para descubrir algo nuevo, uno debe empezar por sí mismo; debe emprender un viaje, haciéndolo completamente desnudo, en especial de conocimientos, porque es muy fácil experimentar gracias a la creencia y al conocimiento; pero estas experiencias no son sino los productos de nuestra propia proyección y, por lo tanto, son completamente falsas, irreales.

De "El libro de la vida"

El pensar y el pensamiento





¿Y qué entendemos por pensar? ¿Qué entendemos por pensamiento? ¿Cómo surge éste? ¿Cuál es su función? Vamos, pues, a investigarlo juntos. Aunque sea yo el que conteste, os ruego que penséis en ello también vosotros. Reflexionemos juntos al respecto.

¿Qué es el pensamiento? El pensamiento, sin duda, es el resultado del pasado, del ayer, y de muchos, muchos, muchos "ayeres". No seriáis capaces de pensar si no hubiera "ayeres". El pensamiento es, pues, el resultado de las reacciones condicionadas, establecidas en la mente como pasado. La mente es el resultado del pasado. Es decir, el pensar es la respuesta de la memoria. Si no tuvieseis memoria, no habría pensamiento. Si no tuvierais ningún recuerdo del camino que lleva a vuestra casa, no podríais llegar a ella; así, pues, el pensar es la respuesta de la memoria. La memoria es un proceso, un residuo de experiencias, sean éstas inmediatas o del pasado. El contacto, la sensación, el deseo, crean la experiencia. Es decir, por el contacto, la sensación, el deseo, surge la experiencia. Esa experiencia deja un residuo que llamamos memoria, ya sea agradable o desagradable, provechosa o no provechosa. De ese residuo surge una respuesta que nosotros llamamos "pensar"; condicionada por diferentes influencias ambientales, y así sucesivamente. En otros términos: la mente ?no sólo las capaz superiores de la conciencia, sino el proceso completo- es el residuo del pasado. Después de todo, vosotros y yo somos productos del pasado. Todo nuestro proceso consciente de vivir, de pensar y de sentir tiene sus cimientos en el pasado; y la mayoría de nosotros vive en las capas superiores de la conciencia, en la mente superficial. Es ahí donde estamos activos, que se nos plantean los problemas, los innumerables conflictos y los asuntos del diario vivir; y con todo ello nos sentimos satisfechos. Más lo que está en la superficie, lo poco que ahí se manifiesta, no es por cierto el contenido total de la conciencia. Para entender todo el contenido de la conciencia, la mente superficial debe estar serena, así sea unos pocos segundos, unos cuantos minutos. Entonces -¿no es así?- resulta posible recibir aquello que es lo desconocido.

Ahora bien, si el pensamiento es solamente la respuesta del pasado, entonces el proceso del pensamiento debe cesar para que surja algo nuevo, ¿no es cierto? Si el pensamiento es el resultado del tiempo ?y lo es- entonces, para recibir las insinuaciones de lo atemporal, de algo que desconocéis, el proceso del pensamiento debe cesar, ¿no es así? Para recibir algo nuevo, lo viejo debe cesar. Si tenéis un cuadro moderno y no lo entendéis, inútil será que os alleguéis a él con vuestra educación clásica, de la que habréis de prescindir, por lo menos de momento, para entender lo nuevo. De la misma manera, si habéis de comprender aquello que es nuevo, lo atemporal, entonces la mente ?que es el instrumento del pensamiento el residuo del pasado- debe cesar.

Del libro "El conocimiento de uno mismo"