Mostrando entradas con la etiqueta pensamiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pensamiento. Mostrar todas las entradas

No existe la libertad de pensamiento

No sé si está claro para cada uno de nosotros, que vivimos en un estado de contradicción. Hablamos de paz, y nos preparamos para la guerra. Hablamos de no-violencia, y somos fundamentalmente violentos. Hablamos de ser buenos, y no lo somos. Hablamos de amor, y estamos llenos de ambición, espíritu competitivo, despiadada eficiencia. Hay, pues, contradicción. La acción que surge de esa contradicción no hace sino generar frustración y más contradicciones [...].

Vea, señor, todo pensamiento es parcial, jamás puede ser total. El pensamiento es la respuesta de la memoria, y la memoria es siempre parcial, porque es el resultado de la experiencia; de modo que el pensamiento es la reacción de una mente condicionada por la experiencia. Todo pensar, toda experiencia, todo conocimiento son inevitablemente parciales; por lo tanto, el pensamiento no puede resolver los muchos problemas que tenemos. Usted podrá tratar de razonar lógicamente, sensatamente, acerca de estos problemas, pero si observa su propia mente verá que su pensar está condicionado por sus circunstancias, por la cultura en que ha nacido, por los alimentos que ingiere, por el clima en que vive, por los diarios que lee, por las presiones e influencias de su vida cotidiana [...].

Debemos, pues, comprender muy claramente que nuestro pensar es la respuesta de la memoria, y la memoria es mecánica. El conocimiento es siempre incompleto, y todo pensar nacido del conocimiento es parcial, limitado, jamás es libre. No existe, pues, la libertad de pensamiento. Pero podemos empezar a descubrir una libertad que no es un proceso del pensamiento, y en la cual la mente está alerta a todos sus conflictos y a todas las influencias que hacen impacto en ella.

De "El libro de la vida"

La energía, el pensamiento, el miedo




¿Qué es, entonces, la energía? Estamos investigando, no aceptando lo que los científicos tienen que decir al respecto. Y si pueden, abandonen todo lo que los pueblos antiguos han dicho; déjenlo a la orilla del camino. Nosotros haremos un viaje juntos.

El cerebro de ustedes, que es materia, es la experiencia acumulada de un millón de años, y toda esa evolución implica energía. Así que me pregunto ?ustedes se lo preguntan- si hay una energía que no está contenida, animada o incluida dentro del campo del conocimiento, o sea, dentro del campo del pensamiento. ¿Hay una energía no generada por el pensamiento?

El pensamiento les da a ustedes una gran energía; ir a la oficina todas las mañanas a las nueve; ganar dinero para tener una casa mejor... Pensar acerca del pasado, pensar acerca del futuro, planear para el presente, da una energía tremenda; uno trabaja como un rayo para convertirse en un hombre rico. Es el pensamiento el que crea esta energía. Así, pues, tenemos que investigar la verdadera naturaleza del pensamiento.

El pensamiento ha planeado esta sociedad que ha dividido el mundo en comunista, socialista, demócrata, republicano; el ejército, la armada, la fuerza aérea ?no sólo para transporte, sino también para matar-. Así que el pensamiento es muy importante en nuestras vidas, porque sin pensamiento nada podemos hacer; todo está contenido en el proceso del pensamiento.
Por lo tanto, ¿qué es el pensar? Resuélvanlo ustedes, no sólo me escuchen a mí. Quien les habla ha tratado muchísimo este punto, así que no vuelvan atrás a sus libros, no digan "he escuchado todo esto antes". Olviden aquí todos los libros, todas las cosas que han leído, porque esto debemos abordarlo de nuevo cada vez.

El pensar se basa en el conocimiento. Y nosotros hemos acumulado un conocimiento tremendo; cómo vendernos cosas el uno al otro, cómo explotarnos mutuamente, cómo crear dioses y templos, etcétera.

Sin experiencia no hay conocimiento. La experiencia ?conocimientos acumulados en el cerebro como memoria- es el principio del pensamiento. La experiencia es siempre limitada, porque uno está añadiendo siempre más y más a ella. Por lo tanto, la experiencia es limitada, como son limitados el conocimiento y la memoria. En consecuencia, el pensamiento es limitado. Los dioses que el pensamiento ha creado ?nuestros dioses, nuestro pensar- serán siempre limitados. Y desde esta limitación tratamos de encontrar la fuente de la energía, ¿comprenden?, tratamos de encontrar el origen, el principio de la creación.

El pensamiento ha creado el miedo. ¿Correcto? ¿Acaso no están ustedes atemorizados de lo que pueda ocurrir más adelante, de perder el empleo, de no aprobar sus exámenes, de no llegar a la cima? Y tienen miedo de no poder realizarse, de no poder estar solos, de no ser firmes consigo mismos. Siempre dependen de alguien, y eso engendra un miedo tremendo.

Uno de los hechos cotidianos de nuestra vida es que somos personas temerosas. Y el miedo surge porque queremos seguridad. El miedo destruye el amor; el amor no puede existir donde hay miedo. El miedo es, en sí mismo, una energía tremenda. Y el amor no tiene relación alguna con el miedo; están totalmente separados.

¿Cuál es, pues, el origen del miedo? Inquirir en todo esto es estar vivo, es comprender la naturaleza del amor. El pensar ha creado el miedo: el pensar en el futuro, en el pasado, en que uno podría no ajustarse rápidamente al medio, en lo que podría suceder: mi esposa podría abandonarme, o podría morir... Y yo me quedaré solo, ¿qué haré entonces? Tengo varios hijos, así que mejor vuelvo a casarme con una u otra ?al menos ella velará por mis hijos-, y así sucesivamente. Esto es pensar en el futuro basándose en el pasado. Por lo tanto, en esto están implicados el pensar y el tiempo ?pensar en el futuro, siendo el futuro mañana-. Y pensar sobre eso origina miedo. En consecuencia, el tiempo y el pensamiento son los factores centrales del miedo.

Así pues, el tiempo y el pensamiento son los factores principales en la vida. El tiempo es tanto interno ?soy esto, seré aquello- como externo. Y el tiempo es pensamiento; ambos son movimientos.

Del libro "El futuro es hoy"


El pensar y el pensamiento





¿Y qué entendemos por pensar? ¿Qué entendemos por pensamiento? ¿Cómo surge éste? ¿Cuál es su función? Vamos, pues, a investigarlo juntos. Aunque sea yo el que conteste, os ruego que penséis en ello también vosotros. Reflexionemos juntos al respecto.

¿Qué es el pensamiento? El pensamiento, sin duda, es el resultado del pasado, del ayer, y de muchos, muchos, muchos "ayeres". No seriáis capaces de pensar si no hubiera "ayeres". El pensamiento es, pues, el resultado de las reacciones condicionadas, establecidas en la mente como pasado. La mente es el resultado del pasado. Es decir, el pensar es la respuesta de la memoria. Si no tuvieseis memoria, no habría pensamiento. Si no tuvierais ningún recuerdo del camino que lleva a vuestra casa, no podríais llegar a ella; así, pues, el pensar es la respuesta de la memoria. La memoria es un proceso, un residuo de experiencias, sean éstas inmediatas o del pasado. El contacto, la sensación, el deseo, crean la experiencia. Es decir, por el contacto, la sensación, el deseo, surge la experiencia. Esa experiencia deja un residuo que llamamos memoria, ya sea agradable o desagradable, provechosa o no provechosa. De ese residuo surge una respuesta que nosotros llamamos "pensar"; condicionada por diferentes influencias ambientales, y así sucesivamente. En otros términos: la mente ?no sólo las capaz superiores de la conciencia, sino el proceso completo- es el residuo del pasado. Después de todo, vosotros y yo somos productos del pasado. Todo nuestro proceso consciente de vivir, de pensar y de sentir tiene sus cimientos en el pasado; y la mayoría de nosotros vive en las capas superiores de la conciencia, en la mente superficial. Es ahí donde estamos activos, que se nos plantean los problemas, los innumerables conflictos y los asuntos del diario vivir; y con todo ello nos sentimos satisfechos. Más lo que está en la superficie, lo poco que ahí se manifiesta, no es por cierto el contenido total de la conciencia. Para entender todo el contenido de la conciencia, la mente superficial debe estar serena, así sea unos pocos segundos, unos cuantos minutos. Entonces -¿no es así?- resulta posible recibir aquello que es lo desconocido.

Ahora bien, si el pensamiento es solamente la respuesta del pasado, entonces el proceso del pensamiento debe cesar para que surja algo nuevo, ¿no es cierto? Si el pensamiento es el resultado del tiempo ?y lo es- entonces, para recibir las insinuaciones de lo atemporal, de algo que desconocéis, el proceso del pensamiento debe cesar, ¿no es así? Para recibir algo nuevo, lo viejo debe cesar. Si tenéis un cuadro moderno y no lo entendéis, inútil será que os alleguéis a él con vuestra educación clásica, de la que habréis de prescindir, por lo menos de momento, para entender lo nuevo. De la misma manera, si habéis de comprender aquello que es nuevo, lo atemporal, entonces la mente ?que es el instrumento del pensamiento el residuo del pasado- debe cesar.

Del libro "El conocimiento de uno mismo"