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El amor, el dolor





¿Puede el amor contener el odio? ¿O el odio nada tiene que ver con el amor y, por lo tanto, no existe relación alguna entre ambos, de manera que no pueden pelear el uno contra el otro? Es importante que comprendan esta pregunta, que la investiguen. Ustedes siempre dicen: "No he sido bueno hoy, pero seré bueno mañana", u "hoy me he enojado, pero mañana no me enojaré". Ésta es la relación relativa que hay entre el bien y el mal. El amor no tiene nada que ver con los celos; el amor no tiene nada que ver con el odio. Donde hay odio, ansiedad, placer, etcétera, el amor no puede existir. Quien les habla duda de que ustedes amen en absoluto a alguien.

¿Qué es el amor? ¿Cómo surge? ¿Se formulan realmente esa pregunta o yo la estoy formulando por ustedes? ¿Puede el amor existir donde hay pesar? Casi todos nosotros experimentamos pesar de una u otra clase: al fallar en un examen, al fracasar y no lograr éxito en los negocios o en la política o en la relación con nuestra esposa o con alguien que ocupa una posición elevada ?quien puede ser nuestro gurú o alguna otra figura imaginaria-. Por eso, cuando no pueden conseguir su propósito se deprimen, están apesadumbrados. O están apesadumbrados porque viven en una pequeña e insignificante aldea y no saben leer ni escribir, no saben manejar un automóvil, carecen de un baño caliente o llevan puesta una tela sucia. El hombre que ocupa una elevada posición en la escala social, también sufre.

Así que todos en esta tierra, todos, desde el más rico al más pobre, desde el más poderoso al menos poderoso, sufren. El sufrimiento no es de uno, porque todos sufren. No es mi sufrimiento. No se si comprenden esto. Mi hijo muere y yo quedo terriblemente trastornado. Lloro y digo: "Dios mío, he perdido a mi hijo", y eso se convierte en un problema perpetuo. Lloro cada vez que veo a un niño o a una niña. Y experimento el dolor, la pena de la soledad.

Si hay dolor, no hay amor. Por favor, comprendan esto. Si yo sufro, sufro y sufro, eso es parte de la autocompasión, del mórbido interés por mí mismo; es pensar que "mi dolor es diferente de su dolor", igual que "mi gurú es más poderoso que su gurú" o "mi dios es diferente de su dios". ¿Hay, pues, una terminación para el dolor? ¿O la humanidad tiene que experimentar este dolor toda su vida? Quien les habla dice que el dolor puede terminar. De lo contrario, no hay amor. Estoy derramando lágrimas todo el tiempo. Sufro, y viene usted y me dice: "Todos los seres humanos en la tierra sufren; no es su sufrimiento, todos lo compartimos". Yo me niego a aceptar tal declaración porque amo mi dolor, soy feliz en mi dolor y deseo separarme en mi dolor.
Para alcanzar una percepción de esto, se requiere muchísima investigación, persuasión, discusión, decir: "No es completamente mi dolor.

Tengo un poquito de él, pero no es enteramente mío". Eso significa ausencia de autocompasión, y significa que uno está compartiendo realmente la carga del dolor con todo el resto de la humanidad. Prosiga usted, señor, piense en ello, mírelo; usted forma parte de la humanidad, no está separado de ella. Puede tener una posición mejor, mejores títulos, más dinero, pero forma parte de la humanidad, su conciencia es parte de la humanidad. Su conciencia contiene todas las cosas sobre las que usted ha pensado, las que ha imaginado, temido, etc. Su conciencia es eso, y eso es también la conciencia de la humanidad.

La humanidad derrama lágrimas, siente miedo, dolor, aflicción, ansiedad, incertidumbre, confusión. Todos los seres humanos en la tierra experimentan esto, y usted es como los demás. Así que no son ustedes individuos. Yo se que mi cuerpo es diferente de su cuerpo ?usted es una mujer, yo soy un hombre-, pero estamos en el mundo como una unidad. Cuando usted siente esa relación, usted es el resto de la humanidad. Entonces ocurre algo por completo diferente, no sólo palabras, imaginaciones, sino la percepción de ello, la inmensidad de ello.

Del libro "El futuro es hoy"


El dolor físico y psicológico




Hay varias clases de dolor, físico y psicológico. Hay el dolor físico de la enfermedad ?un dolor de muelas, la pérdida de un miembro, por tener vista defectuosa, etc.; y está el dolor interno que viene cuando perdéis a alguien a quien amáis, cuando no tenéis capacidad y veis personas que la tienen, cuando carecéis de talento y veis gente que lo tiene y que tiene dinero, posición, prestigio, poder. Existe siempre el afán de realizar; y, en la sombra de la realización, siempre hay frustración, y con ella llega el dolor.

Hay, pues, estas dos clases de dolor: el físico y el psicológico. Puede uno perder un brazo, y entonces viene todo el problema del dolor. La mente vuelve al pasado, recuerda lo que ha hecho, que ya no puede jugar al tenis, que ya no es capaz de hacer muchas cosas; compara, y en ese proceso se engendra el dolor. Estamos familiarizados con esta clase de cosas. El hecho es que he perdido mi brazo, y que, por muchas que sean las teorías, las explicaciones, las comparaciones, por mucha lástima que tenga de mí mismo, no recuperaré ese brazo. Pero la mente se entrega a la compasión de sí misma, retrocede al pasado. Por eso el hecho del presente está en contradicción con lo que ha sido. Esta comparación trae conflicto invariablemente, y de ese conflicto proviene el dolor. Esa es una de las clases de dolor.

Luego tenemos el dolor psicológico. Mi hermano, mi hijo, ha muerto, se ha ido. Ninguna teorización, explicación, creencia o esperanza me lo devolverá jamás. La implacable e inflexible realidad es el hecho de que se ha ido. Y el otro hecho es que yo me siento solo, porque él se ha ido. Éramos amigos, conversábamos, retamos, disfrutábamos juntos, y la compañía ha cesado y he quedado solo. La soledad es un hecho, y la muerte es un hecho. Me veo obligado a aceptar el hecho de su muerte, mas no acepto el hecho de estar solo en el mundo. Empiezo, pues a inventar teorías, esperanzas, explicaciones, como una evasión del hecho, y son las evasiones las que producen dolor, no el hecho de que yo esté solo, no el hecho de que mi hermano haya muerto. El hecho nunca puede traer dolor, y creo que es muy importante comprender esto, si es que la mente ha de quedar real y totalmente, por completo, libre de dolor. Creo que sólo es posible estar libre del dolor cuando la mente ya no busca explicaciones y escapes, sino que se enfrenta con el hecho. No sé si alguna vez habréis intentado hacer esto.

Sabemos lo que es la muerte y el miedo extraordinario que ella evoca. Es un hecho que moriremos, cada uno de nosotros, nos guste o no. Por eso racionalizamos la muerte o escapamos hacia las creencias ?karma, reencarnación, resurrección, etc.- y por lo tanto mantenemos el miedo y huimos del hecho. Y la cuestión es si la mente está de veras interesada en llegar hasta el fin mismo y en descubrir si es posible estar total y completamente libre de dolor, no con el tiempo, sino en el presente, ahora.

Así pues, ¿puede cada uno de nosotros hacer frente al hecho, con inteligencia y sensatez? ¿Puedo hacer frente al hecho de que mi hijo, mi hermano, mi hermana, mi marido o esposa, quien fuere, ha muerto, y que yo estoy solo, sin escapar de esa soledad hacia las explicaciones, las ingeniosas creencias, las teorías, etc.? ¿Puedo yo observar el hecho, sea el que fuere: que carezco de talento, que soy una persona torpe y necia, que estoy solo, que mis creencias, mis estructuras religiosas, mis valores espirituales, son simplemente otras tantas defensas? ¿Puedo ver estos hechos sin buscar modos y medios de escapar? ¿Es ello posible?

Creo que sólo es posible cuando a uno no le interesa el tiempo, el mañana. Nuestras mentes son perezosas y por eso siempre estamos pidiendo tiempo ?tiempo para vencer esto, tiempo para mejorar. El tiempo no disipa el dolor. Puede ser que olvidemos un particular sufrimiento, pero allí está siempre el dolor, en lo profundo. Y creo que es posible eliminar enteramente el dolor en si, no mañana, no en el transcurso del tiempo, sino ver la realidad en el presente, y trascenderla.

Del libro "El estado creativo de la mente"


El dolor y el sufrimiento




Cuando sufrís, cuando sentís dolor, ¿qué es lo que ello significa? El dolor físico tiene un significado, pero probablemente nos referimos al dolor y al sufrimiento psicológicos, que tienen un significado muy distinto en diferentes niveles. ¿Cuál es la significación del sufrimiento? ¿Por que queréis averiguar la significación del sufrimiento? No es que él carezca de significado; eso lo vamos a averiguar: ¿Pero por qué deseáis descubrirlo? ¿Por qué queréis averiguar la razón por la cual sufrís? Cuando os hacéis la pregunta "¿por qué sufro?", y buscáis la causa del sufrimiento, ¿no esquiváis el sufrimiento? Cuando busco el significado del sufrimiento, ¿no lo evito, no lo eludo, no huyo de él? El hecho es que sufro; pero no bien llevo la mente a actuar a su respecto, y digo "y bien, ¿por qué?", ya he diluido la intensidad del sufrimiento. En otras palabras: queremos que el sufrimiento se diluya, se alivie, se aleje, se elimine mediante una explicación. Eso, por cierto, no brinda comprensión del sufrimiento. Si me libro, pues, de ese deseo de huir del sufrimiento, empiezo a comprender cuál es su contenido.

Ahora bien, ¿qué es el sufrimiento? Una perturbación en diferentes niveles: en el físico y en los distintos niveles del subconsciente. ¿No es así? Es una forma aguda de perturbación, que me disgusta. Mi hijo ha muerto. He erigido en torno suyo todas mis esperanzas; o en torno de mi hija, de mi esposo, de lo que sea. Lo tenía en un altar, junto con todas las cosas que deseaba que él fuera. Y lo he tenido por compañero ?ya conocéis todo eso- y de pronto se ha ido. Hay por lo tanto una perturbación, ¿no es así? A esa perturbación le llamo sufrimiento. No se os ocurra que deseo ser áspero; estamos examinando, tratando de comprender esto. Si no me gusta ese sufrimiento, entonces digo: "¿por qué sufro?", "lo amaba tanto", "él era esto" y "yo tenía aquello". Y trato de hallar solaz en las palabras, en los rótulos, en las creencias, como casi todos lo hacemos. Todo ello obra a modo de narcótico. Pero si no hago eso, ¿qué sucede? Sucede, simplemente, que percibo el sufrimiento. No lo condeno ni lo justifico: sufro. Entonces puedo seguir su movimiento, ¿no es así? Entonces puedo observar todo el contenido de lo que él significa; "sigo", "observo", en el sentido de tratar de comprender alguna cosa.

¿Qué significa, pues, el sufrimiento? ¿Qué es aquello que sufre? No se trata de saber por qué hay sufrimiento, sino qué es lo que realmente ocurre. No se si veis la diferencia. Se trata simplemente de que percibo el sufrimiento, no como cosa distinta de mí, no como un observador que atisba el sufrimiento, sino que éste forma parte de mí, es decir, la totalidad de mí mismo sufre. Entonces puedo seguir su movimiento, ver adónde conduce. Si hago esto, es seguro que el dolor se nos descubre, ¿no es así? Entonces veo que he puesto énfasis en el "yo", no en la persona a quien amo. Esa persona servía para ponerme a cubierto de mi propia miseria, de mi soledad, de mi infortunio. Como yo no soy "algo", esperaba que ella lo fuese. De modo que eso ya terminó; estoy abandonado, perdido, solo. Sin ella, nada soy. Por eso lloro. No es que ella se haya ido es que estoy abandonado, que estoy solo. Es muy difícil llegar a ese punto ¿verdad? Es difícil reconocerlo realmente, y no decir, simplemente, "estoy solo, ¿y cómo he de librarme de esa soledad?", lo cual es otra forma de escape. Es difícil ser consciente de ello, mantenerse en ello, ver su movimiento. Esto lo tomo tan sólo como un ejemplo. Así, gradualmente, si dejo que ello se manifieste, que se descubra, veo que sufro porque estoy perdido; me veo en el caso de dedicar mi atención a algo que no estoy dispuesto a mirar. Se me impone algo que no me inclino a ver ni a comprender. Y hay un sinnúmero de personas para ayudarme a escapar; miles de personas llamadas "religiosas", con sus creencias y dogmas, esperanzas y fantasías. "Es el Karma, es la voluntad de Dios"; todos me brindan una salida, bien lo sabéis. Pero si puedo permanecer con el dolor y no apartarlo de mí, ni tratar de circunscribirlo o negarlo, ¿qué ocurre? ¿Cuál es el estado de mi mente cuando sigue de ese modo el movimiento del sufrir? Seguid esto, por favor, continuando con lo que anteriormente discutíamos.

¿El sufrimiento es tan sólo una palabra, o es una realidad? Si es una realidad y no una mera palabra, entonces la palabra ya no tiene sentido. Lo único que existe, pues, es el sentimiento de intenso dolor. ¿Con respecto a qué? Con respecto a una imagen, a una experiencia, a algo que tenéis o no tenéis. Si lo tenéis, le llamáis placer; si no lo tenéis, es dolor. De modo que el dolor, el sufrimiento, está en relación con algo. ¿Ese "algo" es mera verbalización o una realidad? No se si seguís todo esto. Es decir, cuando hay sufrimiento, él existe tan sólo en relación con algo. No puede existir por sí solo, así como el temor no puede existir por sí solo, sino en relación con algo: un individuo, un incidente, un sentimiento. Ahora os dais plena cuenta del sufrimiento. ¿Es ese sufrimiento distinto de vosotros, por lo cual sois el observador que percibe el sufrimiento, o ese sufrimiento es parte de vosotros? Estamos tratando, sin duda, de comprender lo que es el sufrimiento, el dolor; procuramos investigarlo plenamente, no de un modo puramente superficial.
Ahora bien, cuando no hay observador que sufre, ¿es el sufrimiento diferente de vosotros? Sois el sufrimiento, ¿no es así? No estáis separados del dolor; sois el dolor. ¿Y ahora, qué ocurre? Seguid esto, por favor. No se lo clasifica, no se le da nombre, y, por lo tanto, no se lo echa a un lado; sois ese dolor, simplemente; sois ese sentimiento, esa sensación de agonía. Entonces, cuando sois eso, ¿qué sucede? Cuando no le dais nombre, cuando no hay temor a su respecto, ¿hay relación entre el centro y el sufrimiento? Si el centro está en relación con él, entonces le teme. Entonces tiene que actuar y hacer algo a su respecto. Pero si el centro es eso, ¿qué hacéis? No hay nada que hacer, ¿verdad? Tened en cuenta que ello no es mera aceptación. Seguid esto, y ya veréis. Si sois eso, y no lo aceptáis, ni lo clasificáis, ni lo echáis a un lado; si sois esa cosa, ¿qué ocurre? ¿Decís entonces que sufrís? Ha ocurrido, por cierto, una transformación fundamental. Entonces ya no existe el "yo sufro", porque no hay centro que sufra; y el centro sufre porque nunca hemos examinado lo que es el centro. Sólo vivimos de palabra en palabra, de reacción en reacción. Jamás decimos: "veamos qué cosa es esa que sufre". Y no lo podéis ver por coacción, por disciplina. Habéis de mirar con interés, con espontánea comprensión. Entonces veréis que lo que llamamos sufrimiento, dolor, eso que evitamos, así como la disciplina, todo se ha desvanecido.

Mientras yo no tenga relación con el hecho como si estuviera fuera de mí, no hay problema; pero desde el momento en que establezco una relación con él fuera de mí, el problema existe. Mientras trato el sufrimiento como algo exterior ?sufro porque he perdido mi hermano, porque no tengo dinero, por esto, por aquello- establezco una relación con ese "algo", y esa relación es ficticia. Pero si soy esa cosa, si veo el hecho, entonces todo ello se transforma, todo ello tiene un significado diferente. Entonces hay completa atención, atención integrada; y aquello que se considera en su totalidad se comprende, se disuelve, y así no hay temor; y, por lo tanto, la palabra "sufrimiento" resulta inexistente.


Del libro "El conocimiento de uno mismo"