Compasión y bondad
¿Puede la compasión, ese sentido de bondad, ese sentimiento de lo sagrado de la vida, del cual estuvimos hablando la última vez que nos encontramos, puede ser originado mediante la compulsión? Ciertamente, cuando hay compulsión de cualquier forma, cuando hay propaganda o moralización, no hay compasión; tampoco hay compasión cuando el cambio se origina meramente en la necesidad de aprontar el reto tecnológico de tal manera que los seres humanos sigan siendo seres humanos y no se conviertan en máquinas. Así pues, tiene que haber un cambio sin proceso causativo. Un cambio que tiene su origen en una causa no es compasión; es tan sólo una cosa del mercado. Ese es entonces un problema.
Otro problema es: Si yo cambio, ¿cómo afectará eso a la sociedad? ¿O no estoy en absoluto interesado en eso? Porque la inmensa mayoría de las personas no se interesa en eso de que estamos hablando, ni le interesa a usted si escucha por curiosidad o por alguna clase de impulso, y luego lo deja. Las máquinas están progresando tan rápidamente, que casi todos los seres humanos son meramente empujados por ellas y se muestran incapaces de afrontar la vida con la riqueza del amor, con compasión, con un pensar profundo. Y si yo cambio, ¿cómo afectará eso a la sociedad, la cual es mi relación con usted? La sociedad no es alguna extraordinaria entidad mítica; es nuestra relación mutua, y si dos o tres de nosotros cambian, ¿cómo afectará eso al resto del mundo? ¿O existe un modo de influir sobre la mente total del hombre?
Es decir, ¿hay un proceso por el cual el individuo que ha cambiado puede afectar el inconsciente del ser humano?
De"EL libro de la vida"
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